Historia de la danza oriental:
Es una de las más antiguas del mundo, hace miles de años las mujeres realizaban diferentes bailes para favorecer la fertilidad basados en la rotación de las caderas y vientre, acompañados de cantos y percusión. Tenemos al raks baladi o danza del pueblo que es una danza más elemental, prácticamente sin desplazamientos y con movimientos de cadera predominantes y el raks sharki que es más refinado y rico. Incluye movimientos del folcklore egipcio, la danza clásica y la danza contemporánea, con grandes desplazamientos, vueltas y movimientos para todas partes del cuerpo, aunque los de cadera son los más importantes. Actualmente la danza oriental en la mayoría de los paises árabes forma parte de la cultura y donde más se han desarrollado en los últimos tiempos es en Egipto, Líbano y Turquía.
Objetivos:
Tomar consciencia de nuestro cuerpo y desarrollar nuestra capacidad de utilizar y controlar el propio cuerpo para realizar movimientos, manipular objetos y expresar sentimientos.
Descubrir nuestra propia sensualidad.
Relajar las tensiones musculares, aliviar problemas digestivos, prevenir el estreñimiento y atenuar los dolores de la menstruación.
Adquirir flexibilidad y fuerza.
Prevención de patologías de la columan vertebral: lordosis cervical y lumbar, no fisiológica, que pueden producir una cifosis dorsal o escoliosis; hernias discales, salida del disco intervertebral y contracturas de la musculatura superficial de la espalda.
Encontrar la diosa que hay en tu interior y desarrollar tu propia fermeneidad.
Tener una herramienta para mejorar la calidad de la vida cotidiana.
La Danza como terapia:
La danza se compone de movimientos que trabajan con el cuerpo no contra el. Los movimientos circulares, ondulantes y suaves armonizan el sistema nervioso central, enviando la energía y sustancias hormonales a través de todo el cuerpo. Nos aporta calcio a los huesos y flexibilidad a los músculos y ligamentos. La vibración es un masaje para todo el cuerpo. La mente queda relajada y equilibrada cuando la bailarina se centra en su cuerpo y la música y esto le permite situarse y vivir el momento presente, experimentando una sensación de frescura y recarga energética.
Se consigue corregir la postura y el control de la respiración que nos ayudará con el intercambio de gases, aumentará la capacidad pulmonar y la resistencia física. A través de la danza dibujamos la música, nos comunicamos con el cuerpo, expresamos nuestros sentimientos y proyectamos emociones.
Bailar es una enriquecedora oportunidad para explorar las partes luminosas y oscuras de nuestra psique, además de poder sanar las heridas físicas, mentales y emocionales impresas en la memoria genética de todas las mujeres a lo largo de varios miles de años y cuando te unes a otras mujeres para bailar junto a ellas la conexión que se establece con la tierra aún es mayor.
Como lo hacemos:
Primera parte: calentamiento y estiramiento, trabajando posturas y movimientos aplicados a la danza oriental. Fortalecemos la musculatura y desarrollamos la flexibilidad.
Segunda parte: técnica de la danza oriental aplicada al baile y a la música.
Tercera parte: estiramiento y relajación